En la segunda mitad del siglo XIX, Chile emprendió el llamado proceso de “pacificación de la Araucanía”, en virtud del cual se militarizó la zona y sus tierras fueron declaradas bienes fiscales, subastadas y ocupadas por colonos tanto chilenos como extranjeros. Los mapuche fueron reducidos a no más de tres mil comunidades que en su conjunto alcanzaban apenas las quinientas mil hectáreas de un territorio original calculado en diez millones de hectáreas.